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El currículo escolar podría usarse para evitar el matoneo

Son constantes las quejas de los maestros frente a la falta de currículos escolares actualizados que pongan en tensión los contenidos académicos con la realidad del país: menos textos teóricos y más trabajo práctico; un número mayor de salidas de campo, más prácticas en los laboratorios, más contacto con las plantas y los animales, etc. Menos reflexiones bizantinas. ¿Qué poder tienen los maestros en transformar, modificar o implementar un plan de estudios al interior de las aulas y en las instituciones educativas universitarias? La investigadora y directora del centro de Ética Aplicada de la Universidad de los Andes, Juny Montoya lo cuenta en su más reciente libro ‘El campo de los estudios curriculares en Colombia’.  

 

¿Qué es un currículo? 

Hay que entenderlo como algo que va más allá de un plan de estudios o de unos documentos escritos que describen la secuencia de conocimientos que los estudiantes adquieren en su paso por un programa educativo. El currículo está conformado por todo el conjunto de experiencias educativas que viven los estudiantes en el contexto de las instituciones educativas. En general, puede decirse que son las experiencias planeadas por los educadores, pero también forman parte del currículo las normas y valores que se viven “de hecho” aunque no se planeen porque están implícitos en las prácticas cotidianas y son parte de la forma de ser de las personas y de las instituciones, conocida como el currículo oculto. 

 

¿Por qué es importante reflexionar sobre los currículos escolares y universitario?

Porque cada currículo es una forma concreta de responder a preguntas claves de la sociedad se hace como ¿qué es importante enseñar/aprender?, ¿cómo se debe enseñar? ¿para qué educamos a los estudiantes? ¿Cómo se debe evaluar el aprendizaje? ¿Cómo se debe relacionar la escuela o la universidad con el resto de la sociedad? Por ejemplo educación para el trabajo.

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